Un informe de Fundación Apertura advierte que las líneas nacionales del Área Metropolitana de Buenos Aires reciben 6,4 veces más fondos que todo el transporte urbano del interior del país. Mientras la Nación refuerza las compensaciones para contener las tarifas metropolitanas, en ciudades como Rosario, Córdoba y Bariloche los pasajeros pagan boletos que superan los $2.000.
La política de subsidios al transporte público volvió a quedar en el centro de la discusión por las diferencias entre el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y las provincias. La decisión del Gobierno nacional de incrementar las compensaciones a las empresas de colectivos metropolitanas para evitar nuevos aumentos del boleto reavivó los cuestionamientos por la distribución de los recursos.
Un informe de Fundación Apertura, titulado Un país, dos boletos, advierte que las diferencias en el financiamiento nacional tienen un impacto directo en el bolsillo de los pasajeros y generan una marcada desigualdad entre los usuarios del transporte público según el lugar donde viven.
De acuerdo con el estudio, durante abril de 2026 las 104 líneas nacionales del AMBA recibieron $95.850 millones, mientras que todas las empresas de transporte urbano del interior percibieron en conjunto $14.914 millones. La diferencia representa 6,4 veces más recursos para el sistema metropolitano.
El trabajo también señala que, desde febrero de 2024, las empresas del interior dejaron de recibir compensaciones nacionales directas para sostener sus servicios, luego de la eliminación del Fondo Compensador. Actualmente, la asistencia nacional se concentra principalmente en la tarifa social y en el reintegro de comisiones del sistema SUBE.
Boletos que superan los $2.000
Las consecuencias de esta distribución se reflejan en las tarifas que pagan los usuarios. Según los valores relevados por Fundación Apertura, mientras el boleto de las líneas nacionales del AMBA ronda los $743, en Rosario y Córdoba alcanza los $2.150.
La diferencia es todavía mayor en otras localidades: en Bariloche el pasaje cuesta $2.333, en Eldorado llega a $2.500 y en Pinamar supera los $3.100.
El presidente de Fundación Apertura, Cristian Bergmann, sostuvo que el problema no radica en que el Estado intervenga para evitar aumentos tarifarios, sino en que esa política no se aplique con criterios similares en todo el territorio nacional.
El informe también analiza la evolución de los subsidios. En 2022, el interior recibía el 21,7% de los fondos nacionales destinados al transporte automotor. En 2023 esa participación descendió al 18,3% y en 2024 cayó al 7,5%. En contrapartida, el AMBA concentró el 92,3% de los recursos distribuidos.
Rosario, uno de los casos analizados
El documento toma como referencia la situación de Rosario, donde el boleto cuesta $2.150 y el sistema necesita aportes municipales y provinciales cercanos a los $4.000 millones mensuales para sostener su funcionamiento.
Según las estimaciones de la entidad, la ciudad recibe alrededor de $206 de aporte nacional por viaje, frente a una asistencia de entre $842 y $1.142 por pasajero en el AMBA.
Fundación Apertura también realizó simulaciones sobre el impacto que tendría una mayor asistencia nacional. Con una restitución de $1.300 millones mensuales, el boleto rosarino podría bajar a $2.006. Si se reconocieran otros $2.800 millones mensuales vinculados con la distribución de los impuestos a los combustibles, podría ubicarse en $1.839.
En otro escenario, si Rosario recibiera el mismo aporte nacional por pasajero que las líneas metropolitanas, la tarifa podría reducirse a un rango de entre $1.008 y $1.308, de acuerdo con los supuestos utilizados en el estudio.
El reclamo por una distribución federal
Otro de los puntos cuestionados es el financiamiento de la tarifa social. Según el informe, la Resolución 40/2026 estableció un límite para el aporte nacional tomando como referencia el valor del boleto al 30 de junio de 2026. En Rosario, los posteriores aumentos redujeron el descuento efectivo para los beneficiarios del 55% al 44%.
La entidad también puso el foco en los impuestos a los combustibles. Como ejemplo, indicó que Santa Fe aportó $706.761 millones en concepto de Impuesto a los Combustibles Líquidos entre enero de 2024 y marzo de 2026, mientras recibió $133.147 millones por los mecanismos nacionales de asistencia al transporte incluidos en la comparación.
Frente a este escenario, Fundación Apertura propone incorporar al Presupuesto 2027 un mecanismo que garantice una compensación equivalente por pasajero para las ciudades del interior cada vez que la Nación refuerce los subsidios del AMBA.
Además, plantea restituir progresivamente la asistencia directa a las empresas provinciales, revisar los límites de la tarifa social y establecer una distribución federal de los recursos provenientes de los impuestos a los combustibles.
La discusión vuelve a instalar un interrogante sobre el federalismo en el transporte público: si el Estado nacional considera necesario subsidiar los colectivos para evitar que aumente el boleto en el AMBA, ¿por qué no aplicar un criterio equivalente para los pasajeros del interior? Según Fundación Apertura, el objetivo no debería ser quitarle recursos al sistema metropolitano, sino garantizar condiciones más equitativas para los usuarios de todo el país.



