En los últimos días, los comercios del centro registraron un fuerte incremento en ventas vinculadas a Halloween. Cotillones, panaderías, kioscos, locales de maquillaje y hasta cafeterías sumaron productos temáticos ante la alta demanda.
“Este año fue diferente: ya no es una moda, está instalado. Mucha gente empezó a comprar con anticipación y se nota que lo vive como una fiesta propia”, señalaron desde la Cámara de Comercio de La Plata.
Los productos más buscados fueron disfraces, maquillaje artístico, luces y decoración para el hogar, junto con dulces y artículos para las recorridas de “dulce o truco”.
La ciudad se transforma: propuestas en todos los barrios

La agenda platense tuvo un abanico de actividades que excedieron lo nocturno y abarcaron a distintos públicos. Hubo celebraciones inclusivas, salidas urbanas, ferias literarias y eventos comunitarios que lograron sumar a familias completas.
En plazas y espacios verdes, vecinos organizaron picnics temáticos, juegos y circuitos para que chicos y chicas recorrieran el barrio buscando caramelos. En paralelo, bares y cervecerías montaron ambientaciones especiales con espectáculos, DJ en vivo y concursos con premios para los mejores disfraces.
Uno de los puntos con mayor convocatoria fue la zona de Meridiano V, donde comercios y centros culturales trabajaron en conjunto para ofrecer una “noche temática” con intervenciones artísticas, gastronomía especial y shows de terror.
El rol de las redes sociales y la cultura pop
Halloween en La Plata también se instaló como un fenómeno digital. En TikTok e Instagram se multiplicaron los tutoriales de maquillaje, retos de disfraces y recorridos de “casas embrujadas” hechas por vecinos. La estética inspirada en películas y series —de Wednesday a Stranger Things— marcó tendencia.
Para muchos jóvenes, la fecha es una excusa para crear contenido y planificar looks con anticipación, lo que impulsa aún más la circulación comercial y cultural.
Un ritual que ya es parte de la identidad local
Lejos del concepto tradicional de terror, las actividades pusieron el foco en la creatividad, la diversión y el encuentro comunitario. Vecinos coincidieron en que Halloween dejó de ser una celebración exclusivamente infantil para convertirse en una cita anual que reúne generaciones.
“Lo más lindo es la participación colectiva. Las cuadras se llenan, los chicos se disfrazan, los grandes también. Ya es una fiesta platense”, resumió Clara, vecina de Tolosa que organizó junto a su cuadra un circuito barrial para repartir golosinas con ambientación temática.
Con una mezcla de fantasía, comercio, redes y vida comunitaria, Halloween ya no es ajeno a La Plata: llegó para quedarse y se consolida cada año como uno de los eventos más esperados del calendario.



